By Brujula y Tenedor
Posted: Updated:
0 Comments

Los amigos de la página web workingholidayvisa.cl especializada en ilustrar y ayudar a todos aquellos que estén interesados en postular a esta visa al rededor del mundo nos contactaron para responder una pequeña entrevista y poder así compartir nuestra experiencia. En esta ocasión fue Carla quien contestó a las preguntas desde su experiencia. Acá compartimos el resultado de aquella conversación.

 

– Cuéntanos un poco de ti.

– Me llamo Carla Brodsky, tengo 29 años y soy de Santiago de Chile. Antes de la WH vivía en Santiago con Eduardo, mi compañero y trabajaba en el MIM (Museo Interactivo Mirador) como productora y gestora cultural. Era un trabajo entretenido que me gustaba bastatante, siempre aprendía cosas nuevas y mis colegas eran los mejores. Sin embargo la rutina en la gran ciudad me empezó a asfixiar, me cansé de los tacos, la contaminación y el hecho de que básicamente vives para trabajar. Con Eduardo nos conocimos viajando, asi que antes de encontrarnos nuevamente en Chile y estar juntos como pareja, sabíamos que lo que ambos queríamos era continuar en ese camino, así decidimos aplicar a la WH de Australia, ya que era un país que siempre nos había llamado la atención por su diversidad, increíble naturaleza y calidad de vida. Logramos conseguir la visa y no lo pensamos mucho más. Dejamos todo atrás, vendimos o regalamos todo lo que teníamos, renunciamos a nuestros trabajos, y nos embarcamos en esta aventura sin mirar atrás y con el sueño de poder continuar por mucho tiempo más recorriendo el mundo.

 

– ¿Dónde estás realizando la WH y desde hace cuánto tiempo?

– Hace seis meses que estoy en Nueva Zelanda con la visa WH. Antes de acá estuve en Australia un año también con la misma visa.

 

Háblanos de tus primeras semanas con la WH

– Las primeras semanas tanto en Australia como en Nueva Zelanda tuvieron un poco de todo. En primer lugar mucha excitación y alegría de estar cumpliendo un sueño. Conocer otro país y sentir que tienes todo por delante y la posibilidad de reinventarte y empezar de cero. Sin embargo, la llegada se hace a veces un poco difícil ya que uno no sabe muy bien por dónde empezar. Hay que tomar decisiones: dónde vivir, en qué trabajar y finalmente qué es lo que vienes a buscar. Al principio no es tan fácil encontrar trabajo, o por lo menos un trabajo en el que te sientas cómodo y feliz. A nosotros no nos fue fácil, y dimos bote bastante los primeros meses tratando de encontrar un lugar donde nos sintiéramos cómodos y pudiéramos cumplir nuestras expectativas. Hubieron momentos de inseguridad, cuando comienzas a trabajar en un idioma que no dominas al 100%, con tecnicismos y palabras que no conoces, teniendo que preguntar todo el tiempo y asumiendo un poco la ignorancia, puede llegar a ser confuso y duro. De todas formas, esos mismos momentos fueron los que nos ayudaron a superarnos y forman parte del constante aprendizaje que ejerces cuando sales de tu zona de confort y comienzas una nueva aventura. Son etapas por las que hay que pasar y que después te ayudan a seguir enfrentando los desafíos por venir.

 

– ¿Cuál era tu nivel de idioma del país de destino? ¿Hiciste algún curso del idioma antes? ¿Lograste aprenderlo y en cuánto tiempo?

– Mi nivel de inglés antes de viajar era medio. Si bien no tenía un manejo fluido del inglés, sí entendía bastante y podía desenvolverme en conversaciones básicas. Los meses antes a viajar me dediqué a practicar un poco el idioma tratando de leer, ver películas y series sin subtítulos (o con subtítulos en inglés) y más que nada, tratando de acostumbrar el oído. Una vez en Australia me costó un poco entender ya que el acento australiano es bastante particular y difícil; tienen muchos modismos, no pronuncian claro y acortan casi todas las palabras! Estuve un par de meses luchando con el idioma, o más que nada, con el acento. Sin embargo cada día entendía un poco más  y aprendía una nueva palabra. De todas formas creo que lo que más me ayudó fue haber trabajado en un pueblo remoto del norte de Australia donde no había nadie más que hablara español. Estaba obligada a entender y hablar, y no sólo para trabajar, sino que también para tener algo de vida social y conocer gente. Gracias a eso, en tres meses ya estaba mucho más confiada con el idioma hasta que dejé incluso de pensar en ello volviéndose mucho más natural.

 

– Cuáles fueron las razones que te motivaron a viajar en otra parte del mundo?

– Siempre me ha apasionado viajar. Me encanta conocer otros países y culturas, aprender idiomas y ver lo increíble que puede llegar a ser nuestro planeta. Siempre supe que mis sueños iban por otro lado ya que no tengo una profesión de la cual me sienta apasionada o totalmente convencida y la verdad nunca he sentido una pertenencia en los lugares donde he vivido. Fue por eso que decidí viajar con la WH ya que era una experiencia nueva, tener la posibilidad de vivir durante un año en otro país y conocer desde dentro cómo funcionan otras sociedades.

 

– ¿Era la primera vez que te fuiste a vivir lejos de Chile?

– No. Antes de Australia viví en España, justo después de terminar la Universidad me fui en principio por tres meses a visitar a mi hermano, y me terminé quedando tres años. También viví en Bélgica durante cuatro años pero eso fue cuando era chica junto a mi familia.

 

– Cuéntanos tu experiencia allá (tus dificultades, tu integración, nuevos amigos, trabajo, etc.)

– Toda la experiencia ha sido maravillosa, incluso los momentos malos o difíciles han sido un gran aprendizaje y me han hecho enfrentarme a mí misma, a mis miedos y a confirmar una y otra vez que esta ha sido la decisión correcta. El año en Australia fue increíble. Lo primero que hicimos fue comprar una van y ella se transformó en nuestra casa. Viajamos por todo el país, más de 25.000 kilómetros rodeando toda la costa y cruzando el desierto, conocimos ciudades, playas, parques nacionales y pueblos perdidos en medio de la nada. Hicimos amigos de todas partes del mundo y nos enfrentamos a nuestros prejuicios más de una vez. Vimos a casi todos los alucinantes y exóticos animales australianos en su hábitat natural y pudimos conocer en lo profundo un país enorme y hermoso. Ahora en Nueva Zelanda seguimos aprendiendo y empapándonos cada día de un país con una cultura y orgullo único. Ahora mismo acabamos de terminar nuestros primeros seis meses en los que hemos estado más que nada trabajando, y además de superarnos cada día en el ambiente laboral, hemos logrado establecer relaciones un poco más profundas y que nos llenan de alegría. El próximo paso, al igual como hicimos en Australia, es recorrer y aprovechar esta experiencia para continuar el viaje.

 

– ¿Cual fueron o son tus mejores recuerdos?

– El primer día que salimos a recorrer en nuestra casa-van fue un momento inolvidable. Siempre había soñado con tener una casa rodante y la primera vez que comimos, dormimos y despertamos ahí, en medio de la carretera, con todo el futuro por delante, fue muy especial. También todos los encuentros que tuvimos con animales fueron increíbles. La primera vez que ví un canguro, un koala, un cocodrilo o hasta una casuario, y además en su hábitat natural, fueron momentos en los que me sentí completamente en otro lugar, momentos en los que sentí que era una parte de más de esa naturaleza hermosa, escasa y que debemos proteger.

 

– ¿Cuáles son tus proyectos de vida ahora? ¿Y cómo la Working Holiday Visa cambio tu vida?

– Mis proyectos de vida no están del todo claro, y eso es algo que hoy, me agrada. Sé que voy seguir viajando y que seguiré aprovechando las WH mientras pueda. Por ahora continuaremos el tiempo que nos queda en Nueva Zelanda, quizás volveremos a Australia o nos vayamos a Canadá. De todas formas, lo único que tengo claro es que esta experiencia ha cambiado nuestras vidas completamente y nos ha permitido cumplir un sueño que de otro modo hubiese sido harto más difícil.  

 

– ¿Qué consejos podrás dar a los próximos viajeros?

– Creo que lo más importante es no tener miedo, o por lo menos, no dejar que el miedo te paralice. Si tomaste la decisión de partir, aférrate a ella, recuerda por qué lo decidiste en un primer minuto y trata de vivir cada día como una nueva aventura. Aprende de los momentos difíciles, pide ayuda, pregunta, piérdele el miedo al ridículo, atrévete. Quien no se moja no cruza el río, y al otro lado hay todo un mundo por descubrir!

 

 

También puede encontrar la entrevista en el siguiente link: Experiencias WHV – Carla Brodsky

 

¡Comparte si te gustó!

Artículos relacionados

El día en que fuimos a buscar a La Bandida estábamos llenos de emoción. Al fin habíamos encontrado...

El plan era simple, aprovechar de ver un poco mi país, viajar con mi hermano al que no veía hace...

El lago Taupo se encuentra en mitad de la meseta volcánica más extensa de este país; y no es más...

Escribe aquí tus preguntas y comentarios:

 

Style Switcher

Highlight Color:

               

Backgrounds:

                       

You can also set your own colors or background from the Admin Panel.