By Brujula y Tenedor
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Y así, después de 365 días, se termina nuestra vida en Australia…
Podríamos hablarles de las hermosas ciudades, con estructuras tan icónicas como reconocibles; de inmigrantes y fusión cultural en diversos y amplísimos niveles. Podríamos hablarles de comida, de trabajo, de todo lo mucho que hemos aprendido y de lo que significa vivir 24/7 sin pausa al lado de quien elegiste como compañero.

Podríamos hablarles de tierras habitadas por clanes milenarios, que a pesar de la crueldad y exclusión, intentan mantener su identidad, a veces sin siquiera darse cuenta que esa misma lucha es la que los aleja aún más de ella.

Sin embargo queremos hablarles de inmensidad. ¡Y qué difícil es! Aunque al caminar por este pequeño gran pedazo de tierra la inmensidad se hace más presente que nunca, y se transforma en largas horas de viaje, existiendo en medio de la nada, atravesando desiertos, selvas y montañas y atravesando también, el aburrimiento de lo cotidiano, dejándonos asombrar, como cuando éramos cabros chicos, de nada más sencillo, pero absoluto, como el mismo camino.

Si algo tuviésemos que decir de Australia, es lo increíble que se hace habitar este territorio; no solamente por su calidad de vida y privilegiada situación social, sino que, y por sobre todo, por que así como únicos son sus canguros y koalas, también lo son sus casuarios, ornitorrincos, cocodrilos y serpientes…

Vivir en Australia es, por sobre todo, vivir en terreno de otros. Donde los animales aún tienen poder y forman parte del paisaje fuera de un zoológico. Donde la naturaleza es tan prehistórica que puedes transportarte en el tiempo, y así como se recorren miles de kilómetros, también se viajan millones de años hacia un planeta que convive con su fauna como parte de un todo.

Es por esta realidad que, si existe algo así como un buen consejo, les diríamos que Australia es mucho más que una ópera, un hermoso puente, una playa en Bondi o una gran ciudad. Es océano, desierto, bosque y tierra… Es la suma de 8 millones de kilómetros cuadrados que por todos sus poros emana aventuras, y en lo personal, nos otorgó la partida hacia futuros sueños y el inicio de nuestra nueva libertad.

 

 

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